← Volver a la lista
17 Feb 2026 / Por Eduardo

CLT in Action (Cap. 1): La arquitectura de la carga cognitiva

#Educación#CLT#Oliver Lovell#Psicología Cognitiva

Tenemos una capacidad limitada para trabajar y una capacidad prácticamente infinita para almacenar información. Esta es la premisa sobre la cual se van construyendo una serie de principios y conceptos que buscan explicar la manera en la que aprendemos y cómo debemos optimizar los elementos educativos de acuerdo con nuestros objetivos y la realidad del contexto.

El libro de Oliver Lovell es sumamente interesante respecto a sus planteamientos. Ofrece una explicación clara sobre cómo funciona nuestra capacidad de aprendizaje, donde el elemento central es la memoria de trabajo. Esta debe entenderse como el puente entre el ambiente y la memoria a largo plazo; y, como todo puente, tiene una capacidad máxima. Sobre esta limitación es donde se concentran los esfuerzos del libro o, mejor dicho, se focaliza en las tareas y técnicas de diseño que permiten que el puente sea cruzado de manera expedita y sin “atochamientos”.

En esta primera entrada, desglosaremos la arquitectura de la teoría a través de lo que el autor denomina el ABCDE de los principios:

A: Arquitectura

Destaca la existencia de tres tipos de memoria: la ambiental, la de trabajo y la de largo plazo.

  • Mediante la atención, la información pasa de la memoria ambiental a la de trabajo.
  • Mediante el aprendizaje, este contenido se codifica en la memoria a largo plazo.
  • Finalmente, el aprendizaje se profundiza con el proceso de recordar, momento en el cual el contenido viaja de la memoria de largo plazo de vuelta a la de trabajo.

En esta sección es fundamental comprender que la memoria de trabajo es el verdadero “cuello de botella” del sistema.

B: Biología

Separa los saberes en primarios y secundarios. Mientras los primarios son automáticos e innatos (como hablar o reconocer rostros), los secundarios son aquellos que requieren un esfuerzo consciente para aprenderse (como el cálculo o la lectoescritura).

Un punto controvertido aquí es que se señala el resolver problemas como algo innato (primario) y, por ende, algo que no podría enseñarse directamente. Esta es una cuestión que el libro profundiza más adelante.

C: Categorización

Aquí surgen dos conceptos centrales:

  1. Carga cognitiva intrínseca: Referida a la complejidad inherente del material, aquello que no puede eliminarse en el proceso de aprendizaje.
  2. Carga cognitiva extrínseca: Asociada a la estructura y la manera en la que se presentan los contenidos (el diseño instruccional).

El marco fundamental para sacar provecho a esta teoría es que la suma de ambas cargas nunca debe superar la capacidad de la memoria de trabajo.

D: Dominio

Se distinguen las habilidades de dominio general (resolver problemas, analizar), que se desarrollan de manera innata si se tiene suficiente conocimiento base, y las habilidades de dominio específico (programar, multiplicar, planificar).

En estas últimas es donde se ve la diferencia entre el novato y el experto: el experto cuenta con una mayor cantidad de esquemas de dominio específico almacenados en su memoria a largo plazo.

E: Elementos

Son tanto las unidades de información como las conexiones entre ellas. Son cruciales porque constituyen la fuente tanto de la carga intrínseca como de la extrínseca.


Hacia la optimización del diseño

Una vez entendido este esquema, pasamos a la parte más operativa. El libro nos guiará en cómo potenciar la carga intrínseca (hacer el contenido más asimilable) y cómo optimizar (reducir) la carga extrínseca. Es importante notar que siempre será preferible dar espacio a la carga intrínseca por sobre la extrínseca.

Antes de finalizar, es vital destacar que las decisiones sobre las cargas y las recomendaciones pedagógicas siempre deben ser pensadas de manera relativa. Debemos reconocer que cada estudiante cuenta con esquemas previos distintos; por lo tanto, lo que para uno es carga intrínseca inmanejable, para otro puede hacer que la tarea le parezca aburrida.