Si buscas Make it Stick en Google, encontrarás cientos de resúmenes. Pero este no es otro resumen más. Es el intento de un profesor de matemáticas por aplicar lo que lee en la trinchera real de la práctica pedagógica.
Henry Roediger y Mark McDaniel inician el libro con una premisa que busca golpear el ego docente: gran parte de lo que creemos saber sobre “aprender a aprender” es falso. Se sustentan en que el aprendizaje es en sí complejo y exige esfuerzo. En mi opinión, creo que eso muchos lo sabemos, pero el contexto nos restringe un poco —o bastante—.
Vamos a desglosar este Capítulo 1: “El aprendizaje es incomprendido”, sin darle luces a las anécdotas —que en mi opinión no suman mucho— para ir directo al contenido técnico.
1. La Ilusión de Competencia: “Repetir no es Aprender”
La idea central de este capítulo ataca la técnica de estudio más popular: la maratón de estudio y repetir como loro.
El libro explica un fenómeno peligroso: cuando un estudiante lee varias veces la materia o repite mecánicamente un ejercicio, gana fluidez, pero no retención. Esto se bautiza como la ilusión de competencia. El alumno siente que domina el tema porque lo reconoce visualmente, pero eso no quiere decir que lo comprenda o pueda usarlo.
No creo que sea el único que ve esta situación a diario: el estudiante que jura haber entendido todo mientras yo explicaba en la pizarra, pero se queda en blanco ante la hoja de la prueba.
¿Por qué pasa esto? Porque confundió la facilidad de seguir una explicación con el esfuerzo de generarla. Para aprender, debemos soltar esa cómoda sensación de fluidez y abrazar la dificultad.
2. Del Dato al Modelo Mental
El objetivo no es que el alumno replique una fórmula, sino que desarrolle Modelos Mentales.
¿Qué significa esto? Que el estudiante sea capaz de entender las propiedades profundas del tema estudiado —el “ser” de la materia—, para luego concretizarlo en diferentes situaciones, adaptándolo.
Es fundamental entender que el conocimiento conceptual es la base, sí, pero es insuficiente si no hay transferencia. De nada sirve que un alumno sepa factorizar un trinomio de memoria si no puede identificar cuándo usar esa herramienta en un problema de optimización geométrica o física.
3. El Examen como Herramienta, no como Meta
Cuando estaba en la facultad nos decían algo muy parecido a lo que aquí se menciona, aunque rara vez se aplica: Los exámenes no deberían ser solo una autopsia final, sino herramientas para el aprendizaje. Le dicen al estudiante dónde puede mejorar y a nosotros dónde hay baches que llenar.
La idea base en este punto es: “Evalúa, con tiempo entre medio, para saber cómo vas”.
El acto de recuperar la información (escarbar en la memoria) es lo que fija el conocimiento, mucho más que volver a leer el apunte.
4. Mi Propuesta para el Aula (y para esta web)
Muchos intuyen que la enseñanza tradicional falla, y más aún, tienen ideas y sustentos teóricos sobre lo que debería funcionar, pero la realidad del sistema escolar chileno —con sus tiempos y currículums inflados— deja poco espacio para la innovación.
En lo personal —para no quedarme solo en la crítica— he decidido rediseñar mi material basándome en lo que vaya aprendiendo con mis lecturas.
Mi conclusión no es hacer “menos ejercicios” (la matemática requiere volumen), sino cambiar la arquitectura de la práctica:
- Menos repetición mecánica de lo mismo (práctica masiva).
- Más ejercicios intercalados que obliguen a pensar qué herramienta usar.
No me sorprendería que muchos/as de ustedes ya tuviesen en mente todo lo descrito en este capítulo, pero espero que a lo menos sea una instancia que les dé espacio de reflexión, para ver si hay algo más que podamos hacer.
Guarden esta página. Lo que se viene en el Capítulo 2 sobre la “Recuperación” cambiará la forma en que diseñamos nuestras evaluaciones.
Saludos y que Dios les bendiga.