El capítulo entra de lleno cuestionando la validez de los modelos de aprendizaje basados en lo visual, auditivo y kinésico. De acuerdo con lo que presenta el libro, las personas que aprenden de manera significativa lo hacen de manera independiente a la naturaleza sensorial del recurso; lo que realmente importa es la costumbre y capacidad del aprendiz para encontrar los principios subyacentes que se pueden extraer a partir de experiencias nuevas.
Para lograr adquirir la capacidad de ver el trasfondo de la mejor manera posible, el autor cambia el foco desde el cual deben pensarse los recursos. Plantea que existen diversos tipos de inteligencias (espacial, interpersonal, intrapersonal, lógica, etc.), las cuales deben utilizarse de acuerdo con la habilidad o destreza que queramos dominar. Todas estas inteligencias deben trabajar en función del objetivo buscado.
Además, vuelve a destacar la importancia de la actitud frente al aprendizaje: buscar superar dificultades, ser exigente. En este punto se van repitiendo conceptos de capítulos anteriores, de manera que hasta este punto se ha formado una especie de “bola de nieve actitudinal”, la cual no se presenta como tal, pero sí se deduce que existe.
El capítulo presenta una tesis bastante controvertida, la cual nos invita a dejar de lado el modelo VARK (visual, auditivo, lecto-escritura y kinésico). Esto fue algo sumamente llamativo para mí, sobre todo porque incluso cuando me titulé, más de algún proyecto de seminario era precisamente sobre actividades fundamentadas en el VARK.
A causa de estas declaraciones decidí buscar más información y me sorprendió encontrar que, efectivamente, la evidencia no apoya la idea de que el alumno con preferencias visuales obtenga mejor rendimiento o un aprendizaje más significativo.
Sin duda esto fue un elemento bastante importante a destacar, pues redirecciona el foco hacia el cual debe estar pensado el material y la clase. Complementando esto con algunas recomendaciones que pude leer de la teoría de la carga cognitiva, recomendaría fuertemente poner el énfasis en la parte “perceptiva” de la tarea, la cual se relacionará con los canales de transmisión y resignificación (codificación) del nuevo contenido, por sobre la sección sensorial del material (llamar la atención, lo cual puede que termine por atraparla, pero no en el foco de la tarea).